Cosas que ver en Denia y alrededores

Con algo más de 30.000 habitantes y convertida en icono de la Costa Blanca, Denia vive volcada en el turismo, y esta vocación se aprecia en sus atractivos culturales y en sus infraestructuras.

Un respiro a orillas del Mediterráneo

Huyendo de la masificación y de los disparates urbanísticos frente al mar, Denia es el vivo ejemplo del retiro tranquilo a orillas del mar Mediterráneo. Su entorno natural, sus monumentos históricos y su bahía se combinan en la justa medida para ofrecer al visitante unas vacaciones tranquilas junto al mar. Su encantadora zona antigua salpicada de restaurantes familiares es el destino ideal para perderse en esta localidad y conocer su esencia histórica y gastronómica. Teniendo en cuenta su vocación de “resort” familiar y natural, encontrar alojamiento en Denia puede complicarse más de lo previsto si se alarga demasiado la reserva. A la oferta de hoteles de la localidad se une también la opción de recurrir al alquiler apartamentos en Denia, que permite a los visitantes disponer de un piso equipado para alojarse durante su estancia. La flexibilidad de esta opción turística ha motivado que los apartamentos se conviertan en un tipo de alojamiento cada vez más demandado. En la actualidad, el alquiler apartamentos en Denia se puede efectuar recurriendo a cadenas especializadas en esta modalidad o acordando las condiciones con particulares. Y es que cada vez son más las personas que abandonan sus casas en épocas de verano en busca de otros destinos y las ponen a disposición de los turistas por cantidades muy variables.

Conociendo las joyas de Denia

La llegada a Denia desde Jávea, situada a siete kilómetros al sur, da la bienvenida al visitante con un pequeño arenal que se divisa antes de llegar al puerto deportivo. Desde esta zona se divisa ya la zona de alquiler apartamentos en Denia, un tipo de alojamiento cuya oferta excede ya a la de los hoteles, al igual que ocurre en otras localidades de la Costa Blanca. La ciudad puede presumir de un glorioso pasado histórico que ha dejado huellas imborrables en la localidad. Uno de los mejores ejemplos es su castillo, construido en el siglo XI y que alberga en su interior un museo. La construcción, remodelada en varias ocasiones a lo largo de los siglos, se sitúa cercana al ayuntamiento, siguiendo un entramado de callejuelas en el que es recomendable seguir las indicaciones. La amalgama religiosa que se ha generado en esta localidad no ha ensombrecido el legado de su pasado cristiano, con iglesias como la Asunción, en la Plaza de la Constitución, o las iglesias de San Antonio y de San Miguel.

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