El chiringuito y la playa

Cuando hablamos de chiringuitos es casi imposible no tararear la famosa canción del verano con la que año tras año nos bombardean las emisoras de radio. Sin embargo, más allá de notas musicales, estos espacios se han convertido en un elemento casi perpetuo del Levante español. En la radiografía de unas buenas vacaciones en Alicante no deben faltar tres ingredientes fundamentales: una playa abarrotada de gente, una buena paella de marisco y un chiringuito donde refrescarse de los sofocos veraniegos.

De gran tradición

Aunque pueda parecer un poco frívolo, este tipo de establecimientos tienen gran arraigo en la Península Ibérica. Los españoles, de costumbres estables y duraderas, siempre han visto el Levante español como un lugar preferente para pasar las vacaciones veraniegas, especialmente aquellos turistas provenientes de la capital. La Comunidad Valenciana ha sido durante años el principal destino de madrileños y madrileñas. Continuos son los recuerdos que nos trasladan a esas vacaciones en Alicante, que fueron reflejadas tan pintorescamente por el cine nacional de los años 60 y 70, donde familias enteras se mezclaban en las playas levantinas con suecas, música, arena, bebidas, sol, fiestas… y todo ello en el interior de los ya famosos chiringuitos.

Para todos los gustosPara todos los gustos

En los últimos años, la proliferación de este tipo de espacios a orillas del Mediterráneo ha crecido de forma paralela al número de turistas que visitan las tierras valencianas. Hoy ya no son espacios exclusivos de los turistas de la capital española, sino que personas de todas las nacionalidades se mezclan en el interior de estos lugares, muchos construidos de forma rudimentaria, para comer una paella, refrescarse con una cerveza o degustar un buen helado. Las actividades de estos establecimientos siempre han estado ligadas a las temporadas veraniegas, y especialmente a las playas. Y aunque muchas veces poder disfrutar de los chiringuitos nos suponga un pequeño agujero en el bolsillo, unas buenas vacaciones en Alicante no serían lo mismo si uno no se sienta en una de esas mesas de madera, frente al Mar Mediterráneo, y degusta una buena paella valenciana.

Imagen de die_maya – Fotolia

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